Las olas rompían en el mar. Un hombre paseaba por la orilla. Era un hombre calvo, alto y con los ojos marrones y saltones. Estaba preocupado porque su hijo que  estaba al hospital. Había sufrido un accidente con la moto.

El hombre, llamado Alfredo, visualizaba en el mar a su hijo tumbado. La espuma de las olas era la sangre derramada por su hijo. Entonces se vio por el horizonte una sombra. Era su mujer. Traía un par de tilas. Era una mujer morena y con los ojos negros y pequeños. Cuando llegó a donde estaba Alfredo se miraron desolados. Los médicos habían dicho que si la operación salía mal debería ir toda la vida con silla de ruedas. Ambos se tomaron la tila intentando ver el lado positivo en el mar. Pasadas las dos horas de esperade la operación, la pareja fue a ver el resultado. Los médicos aún estaban en el quirófano. La pareja vio a los médicos actuar con rapidez y tensión. Operaban la rodilla del chaval. Los padres empezaron a ponerse nerviosos. Los ojos de Sonia, la mujer, empezaron a ponerse llorosos y Alfredo la abrazó fuertemente para intentar consolarla. Los padres veían a su hijo allí dentro con los médicos intentando salvar su rodilla y se lamentaban por haberle comprado la moto que días antes su hijo Mark les había pedido. Ellos no querían pero dijo que si no la compraban quedaría marginado, pues todos sus amigos la tenían. De repente un fuerte ruido sonó. Inmediatamente se abrió la puerta de la habitación en la cual la pareja fijaban sus miradas. Salieron los médicos con cara sonriente y arrastrando la camilla en la que estaba acostado Mark. Dijeron que todo había salido bien. A Alfredo se le desato el nudo que tenía en el estómago.

Ya en planta los padres hablaron con él y le dijeron que le comprarían un coche que es más seguro. Mark dijo que no sabía si se atrevería a conducir un vehículo. 

Pasaron la noche y Mark no pudo dormir por el dolor. En un giro inconsciente que hizo se dio un golpe con el hierro de la cama. Él chilló y se despertaron todos alterados. Vinieron los médicos y lo operaros con rapidez pero sin éxito. Desde ese momento Mark ya no volvió a andar.

Y esta es la experiencia que sufrió Mark.